La movilidad inteligente ofrece múltiples posibilidades para la mejora de la accesibilidad a los sistemas de transporte en la ciudad para todas las personas

Un objetivo transversal presente en cualquier iniciativa de movilidad inteligente es lograr la accesibilidad universal fomentando que ciudadanos con diferentes condiciones sociales, económicas, culturales y físicas, incluyendo personas discapacitadas, tengan acceso en las mismas condiciones a los sistemas de comunicación, transporte, información y otros servicios y dotaciones.

Se entiende por accesibilidad es el conjunto de características de que debe disponer un entorno, producto o servicio para ser utilizable en condiciones de confort, seguridad e igualdad por todas las personas y, en particular, por aquellas que tienen alguna discapacidad.

La accesibilidad afecta a la sostenibilidad económica y social del sistema de transporte en la ciudad, al reto de la movilidad inclusiva y juega un papel fundamental en la multimodalidad del sistema de transporte y el fomento de la movilidad no motorizada al tener un fuerte componente de transporte público.

El concepto de accesibilidad engloba no sólo la accesibilidad física sino también la socioeconómica y la cultural.

En su aplicación a la ciudad inteligente, y en este caso, a la movilidad, la accesibilidad digital resulta fundamental para reducir la brecha tecnológica y asegurar que todas las personas puedan ser partícipes de las posibilidades de los nuevos avances tecnológicos.

La movilidad inteligente ofrece múltiples posibilidades para la mejora de la accesibilidad a los sistemas de transporte en la ciudad para todas las personas: garantizar la accesibilidad al transporte público y a los servicios y equipamientos urbanos, promoción de la equidad (mediante, por ejemplo, sistemas de pago asociados a los ingresos), adaptación del transporte para personas discapacitadas y tercera edad, medidas para fomentar la igualdad de género en el transporte o integración de servicios a través de sistemas integrados.

Otro de los retos principales es la multimodalidad de la movilidad inteligente de la smart city.

La multimodalidad la podemos definir como el aumento en la oferta de varios modos de transporte público y/o privado de forma conjunta para satisfacer necesidades de movilidad de pasajeros y bienes de forma óptima.

Desde una perspectiva global, la movilidad urbana está cambiando rápidamente. Los vehículos individuales (coches y bicicletas) de carácter público (ya sean gestionados por empresas privadas o públicas), son cada vez más populares difuminando la tradicional separación entre el transporte individual – privado y colectivo – público.

Por otra parte la movilidad individual se desplaza cada vez más hacia la electrificación y automatización de los vehículos, con los vehículos inteligentes y las comunicaciones M2M como tecnologías disruptivas en el horizonte.

Al mismo tiempo la movilidad colectiva evoluciona hacia una mayor información al usuario, capacidad de adaptación ante incidencias singulares e integración de servicios.

Se plantea la cuestión de que, al menos en el entorno urbano, el transporte público es la solución definitiva del mañana.

Por lo tanto, con el triunfo de la economía de los servicios centrados en el cliente, los operadores de transporte público tienen como reto el evolucionar hacia la provisión de movilidad integrada, avanzando hacia esquemas urbanos de oferta de movilidad como servicio.

El cambio de estilos de vida ha dado lugar a viajes más frecuentes y variados, y el ciudadano busca cada vez más soluciones de movilidad de tipo puerta a puerta.

Por una parte los operadores tradicionales de transporte público tienen el desafío de adaptarse a prestar servicios cada vez más flexibles y variados, integrando en sus esquemas de servicios a los usuarios de vehículo privado.

La movilidad combinada aparece como la alternativa óptima, permitiendo el uso del modo más eficiente en cada momento y área de la ciudad, combinando los esquemas tradicionales con los de coche compartido, bicicleta compartida, taxi, alquiler de coches o caminar.

El esquema multimodal proporciona una oferta de movilidad completa y adaptable a estilos de vida cambiantes

Las innovaciones tecnológicas (información en tiempo real y planificadores de viaje) resultan esenciales para obtener el máximo beneficio del esquema multimodal.

El transporte público tiene por tanto una fantástica oportunidad para dar forma y definir las ciudades inteligentes y sostenibles del mañana.

Sólo una oferta de movilidad combinada puede competir con el vehículo privado en términos de flexibilidad, conveniencia y coste.

Con respecto a los retos en que la multimodalidad colabora de cara a la consecución de la smart city, se puede distinguir entre:

  • Iniciativas asociadas a la multimodalidad en el ámbito de mercancías, que ayudan en los retos de sostenibilidad, de reducción del consumo energético y de la emisión de contaminantes, así como de la congestión y la ocupación del espacio público.
  • Iniciativas de multimodalidad para viajeros cuyos principales retos son lograr una movilidad sostenible, integrada e inclusiva; asimismo avanzar en la reducción del consumo energético y la emisión de contaminantes, de la congestión y de la ocupación del espacio público.

El fomento de modos no motorizados se considera un reto importante desde el punto de vista de la planificación, con la inclusión de esquemas de bicicleta y la recuperación de espacios para la misma y para el peatón, facilitando el objetivo de lograr una ciudad más habitable.


Como conclusión de esta serie de artículos sobre la movilidad inteligente y su desarrollo en la smart city, podemos ver que esta nueva movilidad es un elemento fundamental en un modelo innovador de ciudad.

Resulta clave para hacer frente a la necesaria reducción de emisiones y el ahorro energético, a la congestión en las ciudades, así como a los problemas sociales y económicos asociados a la accesibilidad y la conectividad.

La movilidad inteligente proporciona soluciones a los retos de las ciudades actuando de forma integrada en diversos ámbitos.

Lograr un sistema de movilidad sostenible, inclusivo y eficiente para personas y mercancías es el reto principal al que la movilidad inteligente debe hacer frente.

Gestionar de forma eficiente el tráfico de viajeros y mercancías, fomentar alternativas a la movilidad motorizada y basada en el vehículo privado y desarrollar un sistema de transporte público multimodal al alcance de todos los ciudadanos son 3 de los ejes principales que permitirán reducir la congestión y la contaminación en las ciudades mejorando la conectividad en ellas.

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